ANÁLISIS

Análisis Dying Light PS4. Injustamente infravalorado


INTRODUCCIÓN

El año como siempre en el mundo de los videojuegos comienza con muy pocas novedades reseñables, después de una campaña de navidad repleta de títulos que buscan hacerse el diciembre (chiste malo) y poder mejorar sus beneficios aprovechando el tirón consumista de las navidades. Por ello, enero suele ser uno de los meses más muertos en ese sentido, seguramente junto con agosto. 2015 va a ser un año brutal para la industria. Verán la luz imprescindibles a priori como The Order:1886, Battlefield: Hardline, Project CARS, Bloodborne, The Witcher 3, Uncharted 4… La lista sigue y sigue. Dying Light, el título que hoy nos ocupa, se ha arriesgado y ha querido ponerse a la venta el primero. Ha tenido una amplia campaña publicitaria y ha ido creando hype en muchos de los aficionado ávidos de novedades de calidad. Dead Good Media nos hizo llegar una copia para análisis hace unos días y hemos estado destripando el juego al máximo para poder daros una visión lo más útil y precisa de si Dying Light merece la pena o no. La prensa en general le ha dado notas regulares, sin llegar ni mucho menos al sobresaliente. Si has leído el título de este análisis entenderás que no estamos de acuerdo. ¿Quieres saber por qué? Sigue leyendo…

Después de Dead Island, los chicos de Techland (desarrolladora del juego) nos ponen sobre la mesa otra propuesta de zombies. Pensar que vamos a encontrarnos con el típico refrito en este género es comprensible, porque últimamente es un temática muy socorrida. No obstante, vamos a darte bastantes razones para que dejes que esa impresión se vaya. Antes de entrar en materia, recuerda que Dying Light está solo disponible por el momento en versión digital (PC, PS4 y XboxOne) hasta que el 27 de febrero se ponga a la venta la versión física.

HISTORIA

La historia del juego comienza (tranquilo que no hay spoilers) cuando nuestro protagonista, Kyle Crane, es enviado por un grupo militar estadounidense, llamado SIA, a Harran, una ciudad ficticia en la que ha brotado un virus zombie y la mayor parte de sus habitantes se han infectado. Crane tiene que buscar un archivo que posee un tal Suleiman, archivo que contiene aparentemente la información necesaria para curar a los habitantes de Harran. Una vez llegamos, haciendo skydiving, a la superficie (cinemática de gran calidad incluida) comienzan, como no podría ser de otra manera, nuestros problemas. Sin decir quién somos, contactamos con un grupo de supervivientes que nos va a servir para avanzar en la manera de encontrar a Suleiman. Acabar el juego nos llevará unas 20-22 horas si no hacemos ninguna de las misiones secundarias, lo cual nos ha parecido largo y de agradecer. Si nos embarcamos a hacer misiones extras, y hay muchas, podremos estar tranquilamente el doble. Aplaudimos el buen hacer de Techland en este sentido, apartándose de otras propuestas que duran 8-10 horas y nos hacen desembolsar 60-70€. A lo largo de nuestra aventura hay traición, reconciliación, tristeza y otros sentimientos que le dan un carácter narrativo interesante al juego, bastante más del que suelen tener otros del género. No deja de ser verdad que se recurre a tópicos manidos, pero han completado un guion notable, que no sobresaliente.

Harran es grande y bella. ¡Cuidado con pasar mucho tiempo en el suelo!

Harran es grande y bella. ¡Cuidado con pasar mucho tiempo en el suelo!

GRÁFICOS

Dying Light finalmente fue cancelado en plataformas de la antigua generación (PS3 y Xbox360) para centrarse solo en la next gen y eso es algo que se nota nada más arrancar el blu-ray. Nos encontramos ante una experiencia de nueva generación en todos los aspectos. Esta será la tónica a partir de ahora, con la mayoría de los juegos solo previstos para máquinas nuevas. Hay muchas cosas que comentar: las texturas de las paredes, metales, tejidos de la ropa y piel de los protagonistas nos han encantado. Son muy nítidas, sólidas y profundas. Detalles como el volumen de la pintura, el óxido, las manos de Crane o su ropa sorprenden a primera vista. Harran es una ciudad grande y lo podremos comprobar subiendo a una de las muchas torres o edificios altos. Mirar al horizonte es brutal. La distancia de dibujado solo tiene comparación con Infamous Second Son. Los zombies también están muy cuidados y los hay de muchos tipos, más fuertes, altos, torpes, ágiles… Cierto es que el nivel de detalle no llega al de los protagonistas. La ambientación está muy conseguida con momentos que evocan distintos sentimientos, como agonía, terror o calma. Hay una gran variedad de lugares y los detalles de todos ellos están realmente trabajados. Nos encontraremos con alcantarillas oscuras y sucias, barrios marginales, hospitales, zonas industriales… Mención aparte merecen los ciclos día-noche, que suceden en tiempo real. Más abajo hablaremos de la implicación que esto tiene en la jugabilidad, pero en este punto hay que destacar los maravillosos efectos de luz que suceden a nuestro alrededor, principalmente en momentos oscuros, pero no exclusivamente. Vais a sorprenderos con los reflejos del sol, el uso de nuestra linterna, las luces al entrar y salir del agua, el efecto húmedo en nuestros ojos al dejar de nadar. Tremendo.

No todo es perfecto: el agua vista desde un edificio alto está muy poco trabajada y se muestra plana y muerta, quieta. Igualmente, aunque la distancia de dibujado es muy buena, no lo es tanto la sensación que dan los edificios y casas, que, aunque se muestran nítidas, parecen en bastantes casos, al igual que el agua, faltos de vida.

SONIDO

Como no puede ser de otro modo, un juego de este tipo debe siempre que sea posible disfrutarse con un headset en condiciones. Así vamos a poder notar el estéreo, la ecualización, los efectos al golpear zombies, los gritos que nos persiguen y muchos más matices mucho mejor. Dying Light es un juego aceptable en su faceta de sonido pero no sobresaliente. Es cierto que los efectos nos han gustado y que las voces están dobladas de manera muy profesional por actores de doblaje que muestran su talento. No obstante, la música tiene altibajos y hay momentos en los que es simple y poco adaptada a la situación. Hay también defectos en la ecualización de música y voz en momentos tan puntuales como la escena final. Estos problemas no suceden al usar un headset pero es una pena no poder enterarte de ciertas cosas que se dicen porque tienes puestos los altavoces de la televisión.

JUGABILIDAD

No hay ninguna duda de que uno de los aspectos más destacables de Dying Light es su faceta cooperativa. Después de grandes experiencias jugables de este tipo, como la de Resident Evil 5 y Diablo III, Techland nos propone jugar el modo campaña con hasta 3 amigos más. La única restricción en cuanto a misiones es que no podremos hacer el prólogo ni la pantalla final, algo que es muy poco relevante, ya que el 90% de toda la historia sucede fuera de esos dos momentos. Está perfectamente implementado y os aseguramos que aumenta la diversión bastante. No hemos detectado nada de lag así que agradecemos el trabajo. Es un añadido que pocos juegos plantean y nos alegra ver que hay compañías que piensan en los usuarios.

Dying Light no es solo un juego de zombies, es también un juego de parkour. Por eso han contado con la colaboración de David Belle, creador de esta disciplina deportiva, para poder aportar su experiencia. El resultado es muy bueno. Al principio te costará adaptarte a las rutinas pero la curva de aprendizaje es aceptable y pronto serás un “mono” por Harran. Hay momentos de gran complejidad al subir estructuras y gana de entre todas ellas la fase final del juego en la que tendrás que usar mucha deducción y habilidad para poder llegar a enfrentarte al boss. Todo está, de todas formas, implementado para da una gran sensación de fluidez y sentirás en más de una ocasión que el juego hace justo lo que tu mente va pensando.

La faceta de exploración tiene una importancia elevada. Mientras más objetos recojamos más podremos mejorar nuestro arsenal, que incluirá muchas cosas: cuchillos, estrellas ninja, porras, bates, hachas, hoces, fusiles, escopetas y un muy largo etcétera. Muchas de ellas podrán tener mejoras para causar más daño, como por ejemplo un cuchillo electrificado o un bate con soplete. A lo largo de toda nuestra andadura iremos subiendo el nivel de nuestro personaje en tres sentidos: agilidad, potencia y supervivencia. Mejorar estos aspectos nos permitirá adquirir habilidades de lo más variadas. Todo está implementado de manera sencilla y directa, por lo que las aplicaremos casi sin darnos cuenta. No queremos dejar este apartado sin comentar que nos va a evocar en bastantes momentos a The Walking Dead. Por ejemplo, cuando estemos huyendo de una horda de zombies hambrientos, cuando veamos coches ardiendo y una ciudad desolada o cuando ganemos la habilidad de mancharnos el cuerpo con la sangres de los infectados para usar a modo de camuflaje ante los demás muertos vivientes.

O acabas con ellos o escapas. Pero no dejes que te toquen...

O acabas con ellos o escapas. Pero no dejes que te toquen…

La jugabilidad de Dying Light cambia absolutamente si es de día o de noche. De día podremos evitar los zombies, que serán más lentos, y no habrá gran problema. Sin embargo, de noche aparecerán criaturas mucho más “inteligentes” y agresivas que harán que tengamos que estar mucho más atentos a nuestro mini mapa. Del mismo modo, las distintas zonas de Harran mostrarán infectados más o menos agresivos y ágiles. Las batallas contra los distintos bosses son siempre distintas, teniendo que usar varias estrategias para vencerlos.

A modo de contenido descargable gratuito, podremos jugar el modo “sé el zombie”. Básicamente se trata de ponernos en la piel de un infectado (de los rápidos y más agresivos, los que llaman pesadilla). Podremos jugar con la máquina o con amigos a los que nos unamos online. El objetivo es el contrario: acabar con los humanos que nos encontremos. El gran problema de este añadido es que no cuenta con un modo campaña, sino que las misiones son básicamente siempre las mismas y llega a ser repetitivo. Puede ser una idea que en futuras entregas de la compañía se pula algo más. ¿Por qué no tener un modo historia aparte siendo zombie?

DIVERSIÓN

Si hay algo que Dying Light consigue es divertir. Es cierto que empieza un poco suave y sus primeras horas son algo repetitivas y no llega a arrancar del todo, pero después de este escollo nos atrapa y las misiones se suceden con mucha coherencia. El tener que explorar y hacer parkour en un juego de zombies es algo que nadie se había atrevido a hacer. Y funciona genial. Te enganchará y mantendrá pegado al sofá. Encima es largo y variado, algo como hemos dicho poco valorado por otras compañías.

COMENTARIOS FINALES

Dying Light es la primera gran sorpresa de 2015. Para nosotros no hay duda. Esperábamos un juego de zombies del montón y este no lo es. Ha sido injustamente infravalorado por gran parte de la prensa. No negamos que tiene sus altibajos, pero todos los juegos adolecen de falta de perfección. Es divertido, largo, brutal visualmente y original al incluir disciplinas como el parkour o la exploración en un juego de infectados. Suma a todo esto un modo cooperativo muy sólido para hasta 4 jugadores y tendrás el primer gran juego del año. Bien por Techland y mal por la información parcial de parte de la prensa.

NOTA: la distribuidora del juego nos hizo llegar un código de descarga gratuito para análisis.

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