ANÁLISIS

Análisis Battlefield: Hardline PS4. Reinventando el género


Arriesgarse es algo que no abunda mucho últimamente en el mundo del ocio electrónico. Bien sea porque hay franquicias que viven de los créditos conseguidos en años anteriores o porque nuevos juegos no ven la importancia de lanzarse a la piscina con nuevas propuestas. Lo cierto es que llevamos una época marcada principalmente por el machaque de fórmulas que se han demostrado exitosas en el pasado, secuelas de títulos bien valorados, etc. Esto trae consigo que poco a poco la industria se nutra principalmente de refritos, algo que se le está achacando especialmente al inicio de esta generación. El juego que nos ocupa hoy, Battlefield: Hardline (versión PS4) lo intenta y, por ello, debe valorársele en primera instancia. Si lo consigue realmente o no es algo que te contamos a continuación.

Todo usuario de videojuegos más o menos frecuente sabe lo que es Battlefield con simplemente escucharlo o leerlo, así que obviaremos datos que no hacen realmente falta. Lo que sí queremos comentar es que el año pasado la franquicia distribuida por EA tuvo un escollo duro de superar: salió al mercado precipitadamente y el aluvión de críticas no tardó en surgir. Múltiples problemas de optimización lo hicieron ser recordado como lo que nunca debe suceder: salir a la venta antes de lo debido, por tener que cumplir plazos que a veces merman las esperanzas de los desarrolladores. Como aprender es de sabios, los chicos de Visceral Games (desarrolladora del título) no han caído en el mismo error y han pospuesto la salida de Hardline hasta marzo de 2015, unos tres o cuatro meses más tarde de la fecha frecuente de la serie Battlefield. Sin lugar para la duda, ha valido la pena. Comenzamos con el destripe:

Hardline comienza su modo campaña presentándonos a Nick Mendoza, un policía de Miami con descendencia latina que trabaja en el departamento de narcóticos. Sin embargo, la primera pantalla nos muestra a Nick metido en un autobús penitenciario. Para saber qué ha hecho que el agente Mendoza acabe en un berenjenal de esas dimensiones, hacemos un flashback de tres años. La historia del agente Mendoza va a estar llena de traiciones y sorpresas, pero, como siempre, nunca haremos spoiler alguno.

La ambientación es uno de los aspectos por los que nos quitamos el sombrero. Vamos a pasar por muchos lugares de muy distinta apariencia: calles, oficinas, manglares, desiertos, aeropuertos, mansiones… La diversidad es brutal. Asimismo, lo son los detalles que se incluyen en todos ellos. Se consigue una gran inmersión mediante esta fuente de pequeños toques. Vamos a poner algunos ejemplos pero los hay a decenas: navegas con una lancha por los Everglades y te topas continuamente con cocodrilos que se sumergen justo delante de ti; estás viendo fuegos artificiales desde una mansión y al fijarte compruebas cómo aparece el humo que producen todos juntos; vas en carretera por el desierto y ves cuervos que están devorando algún animal putrefacto, y salen volando ante tu llegada; estás en medio de un huracán (típico en esas latitudes) y notas en tu piel el viento soplando al comprobar cómo pequeños objetos vuelan y la imagen se mueve para simular lo fuerte que sopla. De verdad que es solo una pincelada a todo lo que vas a experimentar. Nos hemos quedado en muchos momentos atontados delante del televisor.

Hemos hablado por ahora solo de esos pequeños detalles que aumentan la nota en cuanto a ambientación. Pero debemos hablar del apartado gráfico puro y duro. Hardline es un ejemplo más de cómo está evolucionando la nueva generación. Después de listones como The Order no vamos a decir que se le acerque porque estaríamos mintiendo. The Order ha sentado las bases de un top visual tremendo, así que Hardline se queda por debajo. Pero sí hay otros ejemplos como Dying Light y con este sí está bastante a la par, incluso un poco por delante. Los efectos de luz y las texturas son abrumadoras. La solidez de ambos aspectos es para aplaudir. Nos mete en la historia de una manera que es realmente de agradecer. Ante tanta variedad como la que hemos comentado antes, no era fácil mantener el nivel, pero Visceral Games lo ha conseguido. Vamos pasando de escenario en escenario y siempre hay algo que nos sorprende. Las animaciones faciales de los personajes se han trabajado mucho y, aunque hay puntualmente alguna que no nos ha gustado, son por lo general geniales. Los efectos de explosiones son igualmente brutales: hay algunas que nos han hecho casi soltar el mando del susto.

El sonido ayuda a conseguir una inmersión total en la historia, y en los FPS incluso más. Cada arma tiene un sonido distinto al ser disparada. No obstante, hay aquí un defecto que esperamos que solucionen en futuros parches: en ciertas ocasiones el ruido de la bala suena más tarde que el momento en el que presionamos el gatillo. Hay música tanto enlatada como real que estén oyendo los personajes, y las voces han sido dobladas con gran acierto por actores profesionales. Sin embargo, hay cosas por mejorar aquí también. Hay momentos contados en los que la ecualización de voces y efectos sonoros está mal ajustada. Lamentablemente en contra de las voces, por lo que podemos estar en un sitio clave y perdernos parte de los diálogos. Si usamos un headset sucede menos pero igualmente molesta. Queremos suponer que en el idioma original (inglés) el juego no sufre este fallo. Por otro lado, hay veces en las que las instrucciones que nos dan nuestros compañeros no llegan en el mejor momento. Por ejemplo, nos gritan cuando estamos intentando arrestar a un enemigo. Por todo lo expuesto, el apartado sonoro adolece de falta de optimización, aunque no nos engañemos, tiene fuerza para engancharnos.

Hemos sacado a la luz la posibilidad de arrestar enemigos. Y este es un punto que evidencia la innovación que Hardline pone sobre la mesa. En vez de ir a saco matando enemigos todo el rato (lo que el 99% de los FPS hace), podremos optar por arrestar delincuentes. Por cada vez que lo hagamos nuestra experiencia mejorará y subiremos poco a poco nuestro “nivel experto”. Mientras más nivel tengamos, más armas nuevas podremos usar y más privilegios se nos darán. Igualmente, subiremos nuestro “nivel experto” terminando episodios o superando retos. Hardline busca reinventar un poco el género y otra de las propuestas que nos trae es la de buscar pistas de distintos casos. Con nuestro “escáner”, que en realidad es un móvil, vamos a registrar muchas estancias con el fin de encontrar pruebas que resuelvan delitos. Esto no es algo imprescindible pero son misiones secundarias muy bien insertadas que abren la opción a una alta rejugabilidad.  La historia que se nos propone es interesante y muy bien hilada mediante cinemáticas de gran calidad. Es cierto que no llegan al nivel visual de las vistas en Call of Duty Advanced Warfare, pero sí están bastante mejor pensadas para formar parte de un guion más desarollado.

La jugabilidad de Hardline tiene altibajos. Por un lado, la progresión es buena e iremos de misiones más simples y fáciles a otras más difíciles y en las que tendremos que usar artillería más pesada. Pero echamos de menos más tipos de armas y la opción de usar tanques y cañones más pronto y no solo al final de la campaña. Por último, hay un aspecto mejorable que le resta enteros a este apartado: la IA enemiga muestra signos de poca (permitidnos la redundancia) inteligencia en algunos momentos. Por ejemplo, hay sitios en los que se supone que debemos usar el sigilo y finalmente podemos pasar por delante de los enemigos (unos 5-7) sin que nos maten. Siendo honestos, solo sucedió en contadas ocasiones, pero no debería pasar nunca en un título de tanto renombre. Sea como sea, sentimos cada misión como propia y la respuesta de los controles es perfecta, así que esperamos que los errores ya comentados sean subsanados pronto.

La duración siempre es algo controvertido en los FPS. Hardline cuenta con una campaña offline dividida en diez capítulos. Jugando en dificultad media lo hemos acabado en unas 9-10 horas, así que consideramos que está bastante bien. Por un lado porque la manera de contar todo es sobresaliente y no nos ha importado que no dure 15-20 horas, y por otro lado porque una vez acabas, te espera un modo online con muchísimas opciones que analizamos a continuación.

Este Battlefield, al igual que todos los de su historia, dan una importancia altísima al modo por internet. Es la salsa de este franquicia y Hardline vuelve a demostrarlo. Hasta 64 jugadores simultáneos, 8 modos de juego y 9 mapas. Las opciones de personalización son altísimas y las horas que podemos emplear son infinitas. Se nos abre un mundo de tanto vicio que da miedo. Para que quede más claro, os mostramos el siguiente vídeo:

COMENTARIOS FINALES

Battlefield Hardline llega tras las dudas generadas por los múltiples fallos de su predecesor. Pero desde que arrancamos el juego nos damos cuenta de que los prejuicios deben disiparse. Como motivos tenemos los siguientes: campaña novedosa muy bien narrada; sistema de juego arriesgado para ser un FPS pero tremendamente bien implementado; grandes opciones de rejugabilidad; duración aceptable del modo offline; tanto gráficos como ambientación memorables; y modo en línea súper adictivo junto a otros 63 viciados. Es cierto que tiene sus carencias, como un apartado sonoro mejorable y una IA en ocasiones torpe, pero nada de eso le hace dejar de ser sobresaliente y convertirse en el primer gran FPS de 2015. A ver quién lo supera…

NOTA: la distribuidora del juego en España, EA, nos hizo llegar una copia para su análisis.

battlefield-hardline

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s