ANÁLISIS

Análisis Bloodborne PS4. Genialidad real y absorbente


Cuando un usuario no está decidido a comprarse una nueva consola y pasar a la next gen, normalmente espera a que algo le sorprenda, algo que le quite de raíz las dudas, los llamados “vende consolas”, esos juegos que hacen un gran favor a las distintas compañías (Sony, Microsoft o Nintendo) y les hacen embolsar millones de euros. Ya ha llegado al mercado Bloodborne y hemos estado muchas horas probando y re-probando todo lo que ofrece. Después del primer gran exclusivo de PS4 para 2015, The Order: 1886, ya todo el mundo puede disfrutar de la nueva creación de From Software y Japan Studio. No te pierdas nuestro análisis para dilucidar si debes comprarte PS4 ya o no.

Después de la saga Dark Souls (cuya segunda parte acaba de ver de nuevo la luz en forma de remasterización) los chicos de From Software junto con los de Japan Studio (encabezados por el genial Miyazaki) nos han traído por fin Bloodborne (algo así como “el nacido de la sangre”). Desde el pasado E3 todas las miradas estaban puestas en este título al que muchas de las grandes revistas y medios colocaban como el más esperado de 2015. Tras lo mostrado en su saga Dark Souls, la expectación era entendible. Como toda gran súper producción, la información ha ido llegando a cuenta gotas, en forma de tráilers, noticias, fotos y demás material que ha hecho que el hype de los jugadores haya crecido y crecido. Teniendo en cuenta lo alto que está el listón, no es fácil superar un juego tan largo, complicado y reconfortante como Dark Souls.

En VICIADOSMASMIL tuvimos el privilegio de acceder a la alfa cerrada el año pasado y nos dejó ansiosos. Bloodborne empieza dejándonos crear a nuestro personaje, muy al estilo de lo visto en Dragon Age: Inquisition. Nos ha encantado. Deja modificar tantos matices que si realmente tienes habilidad artística puedes hacer prácticamente lo que sea. Nosotros hemos jugueteado bastante y hemos conseguido cosas tan chulas como esta:

Una vez ya tenemos a nuestro cazador listo, empieza la primera cinemática en la que nos despertamos al lado de una especie de científico que nos cuenta algo pero muy poco sobre el motivo por el que estamos ahí. Así funciona Bloodborne, a cuenta gotas (de sangre) pero siempre muy intenso. Mientras nos vayamos encontrando NPC’s iremos uniendo cabos y sabiendo que estamos en una ciudad sombría y desolada llamada Yharnam. Nosotros somos uno de los llamados cazadores, que tienen como misión acabar con las criaturas diabólicas y chupa sangre que pueblan todas las regiones de esta lúgubre urbe.

Bloodborne no va a presumir como un referente visual al nivel de The Order:1886. No os llevéis a engaño: gráficamente está muy cuidado y es claramente next gen, con efectos de luz, texturas y detalle en los personajes que os va a sorprender. Nuestro traje se va a llenar de sangre a medida que matemos enemigos, consiguiendo una apariencia tan real que nos sentiremos manchados. Al acabar con ellos su sangre también salpicará los escenarios y quedará ahí aunque volvamos mucho más tarde. Los rivales son muy variados y sus detalles también se han cuidado enfermizamente. Sin embargo, no alcanza el listón puesto por el juego de Ready at Dawn. Básicamente nada lo alcanza. Sin embargo, sí puede presumir (y sobradamente) de ser una creación artística soberbia con una ambientación que en nuestra opinión es la muestra de arte más brutal que ha habido jamás en un videojuego. Sabemos que la afirmación es aventurada, pero cuando tengas la ocasión de adentrarte en Yharnam y siempre que tengas algo de gusto artístico, comprobarás que no exageramos ni un ápice. Hay cosas que no son casualidad y la atmósfera que respira Bloodborne en cada rincón es una muestra evidente del trabajo, mimo, talento y originalidad de todos sus creadores. La mayor parte del tiempo estarás experimentando sensaciones tan reales y profundas que te parecerá raro que tengas delante una tele y una consola. Vas a sentir miedo, aprensión, ansiedad, alegría, decepción, adicción, cansancio y rabia. Ningún juego nos había hecho sentir tanto tan continuamente.

Musicalmente el título de From Software es exquisito e inserta un motivo más para demostrar la gran superproducción ante la que estamos. La música es interpretada por orquesta y coro real. Las composiciones fusionan cantos para coro de carácter religioso medieval con música para orquesta en la que los instrumentos de cuerda y percusión destacan claramente. Su vertiente tétrica, oscura y sórdida añade más elementos a la ambientación ya de por sí, como hemos dicho, insuperable.

Los efectos de sonido no rayan a menos nivel. Vamos a disfrutar de gritos, alaridos, ronquidos, respiraciones, choques metálicos de armas, etc. Si ya la música nos metía incluso más en el mundo de Yharnam, los sonidos nos ayudan más si cabe.

La dificultad es uno de los detalles por los que siempre ha destacado todo lo creado por Miyazaki, y Bloodborne no es una excepción. Mientras vamos avanzando, aunque también bastante al principio, los rivales nos van a poner las cosas muy complicadas. La IA rival es buenísima. Puedes estar seguro de que vas a necesitar muchos intentos para superar ciertas zonas. Los enemigos pueden salir siempre por un mismo lugar, y de repente en una de las veces salen por otro sitio, detrás de ti, al lado… Transmite una sensación de improvisación que es inolvidable. Asimismo, puedes estar en una zona en la que no crees que un rival pueda acceder (porque parece estrecho o no a su alcance) y de repente en una de las muchas ocasiones en las que vuelves al sitio sí llega. Todo rebosa realismo. Hay enemigos que te pillarán al cruzar el umbral de una puerta y te matarán irremediablemente, algunos que parecen torpes pero que solo con una patada acabarán contigo. Y así una larga lista de variedades casi interminable.

Esta dificultad hace que no quieras nunca perder tus ecos de sangre (algo así como una moneda). Si te matan los pierdes y tienes que llegar de nuevo al rival que los tiene para poder recuperarlos. Si no llegas a él y lo matas, los perderás definitivamente. Eso produce una gran ansiedad y miedo, lo que te hará estar siempre con mucho cuidado. De nuevo, realismo enfermizo.

Bloodborne es un título claramente diseñado para jugar online, pero no es un online al uso, sino con matices muy originales como todo en este juego. No vas a poder entrar y jugar con gente sin más. Tienes que conseguir diez puntos de lucidez para conseguir la campaña pequeña, que te servirá para ayudar a otros jugadores. Hasta ese momento (para el que deberás emplear unas cuantas horas) no será posible dar asistencia. Igualmente, cuando tengas la campana grande, que se consigue antes, gastarás puntos de lucidez cada vez que convoques a alguien. Por tanto, jugar con otros jugadores también cuesta esfuerzo y no es gratis. Te da siempre la sensación de tener que hacer algo para conseguir algo. Como la vida. Puedes jugar con amigos o con cualquier usuario anónimo. Hasta cuatro a la vez. Puede parecer banal, pero jugar con más gente es básico para avanzar, aunque no es muy buena idea jugar siempre acompañado porque desde que mueras perderás el punto de lucidez que has usado. Por ello, siempre es mejor usar esta opción cuando te vayas a enfrentar a uno de los bosses finales. Los hay de todos los tipos y pintas, teniendo que emplear distintas estrategias con cada uno. Hay zonas opcionales en las que hay jefes de final de nivel que son imposibles de matar en solitario. Muy bien pensado: si no tienes opción de jugar online, podrás acabar el juego superando las zonas obligatorias, pero si quieres acabarlo al 100% tendrás que jugar en línea. La grandeza de los bosses os encantará y hasta los rivales que aparecen en una zona del nivel cualquiera se podría considerar un gran jefe en cualquier otro juego del mercado. Hasta ahí llega el nivel de exigencia y variedad de Bloodborne.

Hablando de zonas opcionales, Bloodborne tiene para aburrir. Lo mejor de todo es que al no haber mapa, no sabes si vas por una zona opcional o no. Solo lo sabrás cuando acabes el mapeado y llegues a un jefe. La ausencia de mapa también nos parece un gran acierto. Sientes que está ahí tú solo, luchando contra todas las criaturas sin ayuda de ningún tipo.

El sistema de progresión del personaje también nos ha encantado. Directo, efectivo y lo suficientemente profundo. Al ir al llamado “sueño del cazador” accederemos a un “vendor”, un taller, un baúl y todas las lápidas que nos dan acceso directo a las diferentes zonas. Podremos comprar nuevos elementos, mejorar armas, repararlas y subir nivel en distintos apartados. El equilibrio entre profundidad y simpleza nos ha maravillado. Iremos subiendo nuestro nivel en aspectos como la vitalidad, el aguante o la fuerza física. Cuesta y va poco a poco así que sentiremos cómo realmente nuestro personaje evoluciona.

Una vez avances, se abrirán nuevas zonas y una de ellas son las llamadas “mazmorras del cáliz”. Cuando acabemos con uno de los jefes nos darán un cáliz que nos servirá para hacer un ritual y acceder a la primera de las mazmorras. Hay muchas y en cada una de ellas mapeados inmensos, nuevos enemigos, trampas y jefes. Iremos consiguiendo nuevos cálices que nos darán acceso a nuevas mazmorras. La dificultad en estas zonas es más elevada y una de las cosas que nos sorprenderán es que en la mazmorra raíz nos encontraremos con una disposición distinta cada vez que entremos. Todas las funciones se mantienen intactas y su ambientación es igual o mejor que en las demás zonas. Nos ha abrumado y, permitidnos, flipado tanta variedad y horas de contenido.

COMENTARIOS FINALES

PlayStation 4 tiene como lema “4ThePlayers” y Bloodborne es ahora mismo el mejor exponente de esta filosofía. La nueva creación de From Software y Japan Studio es la mejor exclusiva que ha tenido Sony en esta generación y sin duda una de las mejores en la larguísima trayectoria de la compañía japonesa. Es una obra de arte con todas las letras, su ambientación es perfecta y transmite tantas sensaciones que no dejamos de estar asombrados de que algo como un videojuego consiga tanto. Deja por los suelos a la mayoría de juegos a la venta y a muchos de los que están por venir. Su ambición, mimo, detalle y compromiso con los usuarios es alabable desde el primer minuto. Solo con las zonas obligatorias tienes juego para unas 40-50 horas y si quieres acabarlo del todo prepárate para estar unas 100-150 horas delante de tu PS4. Una exclusiva que venderá muchas consolas y que para nosotros entra de cabeza en el privilegiado Olimpo de los Videojuegos. Solo a juegos así le ponemos la nota que véis más abajo. Son los pocos que merecen ser considerados obras de arte. Si realmente eres un amante de este tipo de ocio, no tener Bloodborne y exprimirlo a tope se convierte en pecado capital. ¡Larga vida al cazador!

NOTA: la distribuidora del juego en España, Sony, no hizo llegar dos copias para análisis con las que pudimos jugar online y disfrutar de toda la experiencia que ofrece el título.

 bloodborne

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